
Fuente: Media Conversations.
Glen es un futurólogo que enseña planificación a las corporaciones.
La premisa fundamental es, que tener una visión del futuro es un factor importante en la determinación del mismo.
Detengámonos un poco, en otras palabras, tener una visión del futuro, es lo que permite a algunos crearlo... Es obvio.
Bill Gates, por ejemplo, siempre ha tenido una visión de un futuro distante, que comunica preguntando a su gente en Microsoft: cómo hacer realidad estas visiones, desatando su creatividad, lo que les ha permitido definir los pasos y hallar el camino para salvar la brecha a lo imaginable.
La planificación que Glen recomienda tiene tres pasos:
- Hay que comenzar desarrollando una visión del futuro, a 10 o 20 años. Distante, como para desatar la creatividad, pero, no tanto, para que los visionarios sientan el compromiso, ya que aún van a estar trabajando...
- Luego, hay que decidir que hacer, elegir los caminos a tomar...
- Finalmente, hay que desarrollar los planes concretos, cartas gantt y otros... Pero, para un término relativamente corto: solamente 6 meses —lo que da la flexibilidad necesaria para adaptar el plan a las circunstancias.
En fin, sabemos que en los próximos 20 años, van a ocurrir cambios tan disruptivos como lo fue la aparición del Internet —y tan inesperados como inimaginables.
Seguramente el petroleo no va a ser la fuente de energía para la transportación, por costosa o porque desapareció. Es muy probable que la energía solar sea la solución, con tecnologías de nano-paneles y nano-baterías, que ya están en desarrollo.
Entrevista a Glen Hiemstra.
Audio aquí, recomendado.
Siguiendo la ley de Moore, (la capacidad computacional casi se duplica anualmente), en este periodo la capacidad computacional se habrá multiplicado 1 millón de veces (2^20. Kurzweil afirma que para el 2029, se habrá multiplicado por mil millones). De ahí a los implantes cerebrales de nano-bots, que nos permitan interconectarnos en redes y vivir plenamente en mundos virtuales...
En biotecnología, quizás, se logra ya incrementar nuestra longevidad a cientos de años... con todas sus ramificaciones... en seguros, herencias, la banca, jubilaciones...
Y los periódicos impresos...
Los cambios no se detienen, se aceleran. Así, sobreviven aquellos que logran adaptarse, sinergizando y aprovechando el reconocimiento de su marca para crecer digitalmente.
La versión impresa es una muy distinta a la que conocemos, aprovecha la tranquilidad de su lectura para extender y profundizar temas con columnistas de estatura incuestionable...
Las ediciones digitales aprovechan su inmediatez, sus bases de datos, las redes digitales sociales y las dimensiones adicionales que proveen los audios y vídeos para generar sus publicaciones, y se asocian con otras actividades simbioticas, tales como la política y el entretenimiento, donde el reportaje y el espectáculo se nutren mutuamente...
Importante también es la dimensión que proveen la inmediatez de los comentarios de los lectores, y su cobertura de un espacio más personal que no existía, pero, que si permiten la tecnología digital.
En fin, lo fundamental es que los cambios se aceleran. Sin embargo, hay que seguir visualizando el futuro con la intención de provocar los cambios en la dirección deseada —si no, podemos encontrarnos un buen día... convertidos en dinosaurios.